domingo, 29 de enero de 2012

city club – hamburguesa members choice


“monstruo mercado”, aparece en el capítulo trece de la quinta temporada de los simpsons, la serie de televisión animada se mofa de esos lugares, muy característicos de los gringos, que funcionan bajo la modalidad de “club de precios” haciendo alusión a productos de enormes dimensiones. si en el país que habito existe la tendencia generalizada a querer destruir nuestro complejo de inferioridad, elaborando monumentales tortas y tacos de longitudes kilométricas para algún día, no muy lejano antes de ser conquistados por el imperialismo yankee, a pesar de haberles copiado el ciento treinta y tres constitucional y el nombre de su suprema corte de justicia, poder obtener el record guiness por tener más record guiness en el mundo. si le pusimos chipotle y aguacate al sushi, arrachera y queso oaxaca a la pizza, de ahí que pregunte: por qué no habremos de mexicanizar ese tipo de lugares y exprimirlos al máximo vendiendo desmedidas hamburguesas que mezclan piña y frijoles refritos, ante la paradoja de paradojas, por qué no comer entonces en: city club.

del cómo:

existen personas que te cautivan por su semblante triste. por su melancolía constante y su renuente alegría. cuyas lágrimas se ocultan hacia el interior de su ser y sus complejas sonrisas pocas veces encuentran destinatario sincero. yo las prefiero a esas personas sobre los comediantes de lo ligero, los irónicos que te advierten su condición o los fanáticos de friends.

pero distingo de la tristeza pasajera y llamativa, muchas veces autoprovocada por rupturas amorosas, egocentrismo o problemitas de tipo incidental como perder un celular o la virginidad misma, sobre aquella tristeza atemporal y discreta, empatada con un enorme listado de clichés sociales que van desde la pérdida de un ser querido hasta el comer en soledad.

dependerá de cada caso en particular ubicarse dentro de algún aspecto antes mencionado, echando mano de la vida y sus circunstancias para continuar.

mi fin de semana pasado fue triste, tuve la sensible pérdida del compatriota detective héctor belascoarán shayne, del peruano ricardo arana mejor conocido como “el esclavo” y de un tipo de origen neoyorkino, que si bien nunca supe su nombre, conocí a gran parte de su familia y prácticamente todas y cada una de sus enfermedades.

no es casualidad que haya seleccionado tres distintos libros, de distintos autores, épocas y géneros y nacionalidades y en los tres haya encontrado el elemento de la muerte en sus personajes principales. una muerte literaria pero muerte al fin. una muerte plasmada en las letras pero letras de taibo, vargas llosa y roth.

autosatisfecho de tristeza, necesitaba una manera de reanimarme. una manta en mi camino advirtió que mi destino era comer y llorar. después me dijo un portero que no hay que comer funesto pero hay que saber masticar.

no hay más, necesitaba un abrazo, necesitaba comer, se me atravesó en mi camino. triste pero hermosa realidad.


pues no es un restaurante, sin embargo el city club cuenta con un área de comidas para aquellos que contamos con membresía. es conocido por varios de nosotros que las pizzas que ellos venden están buenas y algunas otras cosas como las papas con queso o alguna ensaladita así para pasar el rato.

para nada critico el esfuerzo por vender comida en un supermercado al contrario lo creo perfectamente válido, pero que se aprovechan de uno cuando sin más estudio previo se cuelga una manta anunciando la venta de hamburguesas durante los días: jueves, viernes, sábado y domingo. no se vale.

imaginen esa tía gordita que todos tenemos, buena onda, que nunca deja de decirte tu nombre en diminutivo por más ruco que estés, que en las navidades no te da regalo sino un detallito, que siempre está sonriendo y cocina bien a toda madre. bueno pues imagínenla a ella sola haciéndola de parrillera, cocinera, mesera y envolvedora de las hamburguesas que ahí se venden. está complicado.

al parecer a los del city club, se les hizo sencillo pensar que por un precio accesible, y contando con la facilidad de que todos los productos que le puedes poner a la hamburguesa los encuentras por cantidades industriales ahí mismo en su tienda, ya pueden alardear que venden hamburguesas de su marca “members choice”.

observé la lista de elementos adicionales que le podía poner a la hamburguesa y sin el menor empacho, decidí solicitarla con todo, es decir con: carne, lechuga, frijoles, cebolla, catsup, mostaza, mayonesa, tocino, piña, champiñones, aguacate, tomate, salchicha, pepinillos, chiles jalapeños, pepperoni, jamón, queso amarillo y asadero.

veinte ingredientes, dentro de dos panes, así como lo leen, veinte. imaginen el tamaño de aquello. no por algo decían los simpson que en dichos lugares “comprar es una experiencia sobrenatural”, por lo visto también comer.

una vez pagada ante la cajera y solicitada ante mi tía gordita imaginaria, fui testigo ante mis propios ojos de su preparación. esto a todas luces fue malo. creo en la transparencia más que en la opacidad pero tampoco soy de los que creen que me tienes que explicar que el helado de vainilla fue elaborado por una máquina de acero inoxidable construida en alemania y exportada a méxico durante el invierno del ochenta y seis. no carajo, dime a que sabe la nieve y ultimadamadremente cómo se llegó hasta a ella.

chingos de toperguers contenían cada uno de los veinte ingredientes anteriormente descritos, panes por aquí y panes por allá (casi casi como en el 2000 con foz) de dimensiones cuadradas (ha! no había visto el paralelismo entre el partido político acción nacional y lo cuadrado de las hamburguesas), mucho aceite sobre la parrilla, mi tía sudando, haciéndome plática, preocupada por que no se le hiciera mucha fila y usando unos guantecitos de latex para procurar una higiene que las cantidades industriales de ingredientes desequilibraban la zona. ni hablar, recibí el pinche animalote envuelto en un bonito papel cuadriculado a rojo y blanco, lo metió en cajita de hielo seco y después de comerla…

la calificación fue la siguiente:


escala del 1 al 10
ponderación final
sabor
5.5
0.37 x 5.5 = 2.03
ingrediente principal
Ø carne O pollo O pescado O camarón
presentación
8
0.21 x 8 = 1.68
consistencia
6.5
0.20 x 6.5 = 1.3
experiencia
5
0.22 x 5 = 1.1
calificación final = 6.11

diseccionemos o vayamos por partes como dice jack el destripador (mal chiste): siete rebanaditas de pepperoni, una salchicha para asar rebanada en tres, una hoja de lechuga, una rodaja de piña y otra tomate, dos de cebolla, medio aguate, cama de frijoles refritos, mayo, mostaza y ketchup escurriendo de la misma, la carne (qué ya ni me acordaba de ella entre tanta cosa) con dos puños de queso asadero y amarillo rayado sobre la parrilla), todo así montado. el pan tostado tirándole a lo quemado con mucho ajonjolí.
empecé a dejar de saborear cuando a la primera mordida ya me había gastado tres servilletas y el sabor a grasa y a una indefinición de ingredientes se presentaron ante mi paladar de manera tibia.
era obvio que entre tanto ingrediente a la intemperie en los topeguers de mi tía los mismos se encontraban fríos y al momentos de colocarlos sobre la parrilla el calor no fue suficiente para que estuvieran calientes.
les aseguro que la intención es buena, pero es mucha chamba para una sola señora y también pues los ingredientes son de una calidad mediana. para esas mejor me junto con mis amigos y las preparamos nosotros mismos.
llegué triste, me fui también. no las recomiendo ni en casos de urgencia. me da gusto saber que solamente las pueden encontrar durante cuatro días de la semana y en exclusividad para los miembros de dicho supermercado. ojalá y recapaciten y las retiren pronto o hagan una refundación como lo hace cada seis meses el perredé. sino tiene de otro échense una pizza, pero este no es un blog de pizzas (cof cof @_nomeolvides_).
comentarios puntuales:
  • el precio de la hamburguesa solita es de $39.00 pesos. si se quiere con papas aumenta a $49.50 pesos.
  • muy grasosa toda la hamburguesa. escurriendo aceite #yasíbienfeo.
  • entiendo que no es un restaurante pero la higiene en el área de comidas resulta indispensable.
  • aplausos discretos para la gran variedad de ingredientes que se le pueden agregar, aunque la calidad de los mismos es bastante pero bastante regular.
  • la hamburguesa estaba tibia, eso fue altamente desagradable. aplicando una exégesis analógica de carácter bíblica: ojalá fueses fría o caliente, pero por cuanto eres tibia, te vomito de mi boca.
  • las papas, aunque muy flacas e insuficientes para tamaño de hamburguesa, son buenas.
  • el refresco refil cuesta $14.90 pesos. 
mi recomendación es:
hermosa la palabra “triste”, que en la presente ponderación no vale la pena siquiera utilizar para ese intento de hamburguesa. 



domingo, 1 de enero de 2012

mau burger – la texana


hay experiencias a las que no se puede sobrevivir, desarrollarse en un entorno cada vez menos habitable con dioses hechos a la medida y voyeristas profesionales, hace agarrarle a la vida un miedo exótico, una propensión hacia el suicidio colectivo y la resurrección individual. por fin, después de ponderar veinticuatro hamburguesas en el presente espacio y haber sido tachado de burges reprimido y falso pejista, tuve la oportunidad de asistir a un puestesito de burgers callejeras, ubicado en el municipio y también parque acuático de san nicolás de los garza, denominado: mau burger.

del cómo:

fernando cordero lleva en su apellido la víctima ofrecida en sacrificio por los pecados de los hombres, su nobleza y apoyo incondicional hacia nosotros sus amigos, hacen que lo veamos como un redentor postmoderno. mi amistad con él se remonta al verano del 2001, las anécdotas compartidas van desde mi primer borrachera hasta la que tuvimos la semana pasada, desde campañas de ayuda al necesitado hasta la comisión de delitos del orden federal, desde besos hasta peleas, desde la a hasta la zeta. sin embargo, si tuviera que distinguir su amistad con un par de palabras sería: aventuras y comida barata.

fue en quinto semestre de preparatoria, junto a otros dos amigos, cuando decidió llevarnos a unas “famosas gringas de diecisiete pesos” a cenar, el resultado fue palpable hasta el día siguiente que tuvimos que abandonar a excepción de fer (claro está), uno por uno, la escuela por fuertes malestares estomacales. el incidente no llego a mayores y la lección quedó aprendida: lo que no te mata, te fortalece. en retrospectiva uno reconoce que el problema no fueron las gringas baratas, el problema fuimos nosotros.

conocedor de mis gustos, desde hace un par de meses me estuvo insistiendo en ir a probar unas hamburguesas a las que llevaron a su hermano después de salir del trabajo en un reconocido supermercado de origen gringou. pudimos concretar mil planes, pero nunca el degustar las hamburguesas en cuestión, sino hasta hace un par de días aprovechando la semana laboral de vacaciones que nos dieron por el campeonato de nuestro equipo predilecto de fútbol.


como lo mencioné párrafos arriba, la ubicación del lugar es dentro del municipio de sanico, (o el municipio del que padriiiiiiiiiísimo acá pa la banda) el viaje resultó solamente equiparable al de frodo y sus amigos, ya que después de un largo de trayecto, un par de extravíos y un ifon con complejos de gepese distraido, arribamos a un lugar donde dalí, miró y magritte fácilmente hubieran sido pintores realistas.

un construrama que de noche es tomado por puestesito color blanco atendido por seis personas, a su lado un par de largas parrillas, una lámpara intermitente de luz neón, varias mesas y sillas de esas rojas de coca cola de aluminio, un proyector proyectando proyecciones de los polivoces en una pared conectado a unas bocinas y gente, mucha gente, unos haciendo fila para llevar, otros sentados, otros arriba de sus carros esperando. así el panorama.

de entrada el lugar te da la bienvenida con una manta del logotipo de las “mau burger” enmarcando una hamburguesa entre un pescadito para después encontrar el slogan que sentencia: “el sabor que te bendice”, si bien el changarro se encuentra sobre una avenida de nombre santo domingo, me resulta difícil creer que los atavismos religiosos los encuentro hasta en mis actividades más mundanas. dejé de lado cualquier intento de conexión dominica y me dispuse a ocupar mi lugar teniendo de fondo las aventuras de agallón mafafas y juan garrison.

una manta de gigantescas proporciones colgada en una pared funge como menú, presentando doce distintos tipos de hamburguesa. también una cartulina de color amarillo fosforescente presenta los precios y demás cuestiones accesorias.

resulta un poco complicado degustar alimentos a la intemperie en temporada de invierno, sin embargo encuentro altamente reconfortante y hasta cierto punto atractivamente peligroso que un lugar de hamburguesas busque más allá de mamonerías o combinaciones de sabores huecos y mercadotecnia barata, un sello distintivo, el cual lo haga fácilmente identificable y vaya creando a su alredor una culto al mismo.

los polivoces a todo volumen, el ir y venir de la luz neón, las connotaciones cristianas, el frío, mis amigos, todo convirtió aquello en una decisión kafkiana que estaba tomada de antemano, al solicitar la llamada “texana”, hamburguesa suicida con una barra de queso crema filadefia en medio de ella.

cuestión de tiempo para morir o para que me detecten el colesterol alto, que es lo mismo. la antesala del dentista, el purgatorio del creyente, el medio tiempo del fanático, así me sentía yo para recibir mi merecido. imaginen ustedes, comer una barra entera de queso crema, no vayamos a las consecuencias, ni tampoco a las causas, me refiero a las sensaciones físicas, es a todas luces una posibilidad a morir, aunque bien es cierto ¿hay algo entonces que no ofrezca la posibilidad de morir? se muere a causa de todo lo que existe y de todo lo que no existe, afirma el rumano en las cimas de la desesperación.

entonces traje a mi mente aquella noche que murió paco stanley y descubrí que existía la muerte y lloré desconsolado, las ideas de savater al respecto que tanto me han ayudado, los pocos que se me han ido, todos los noviembres, mátenme por que me muero de mis caifanes y me descubrí rodeado de mis amigos reflejando mi incapacidad y temor de afrontar mi instante supremo a la hora de mi muerte.

me tranquilizó pensar que no es mortal quien muere sino quien sabe que va a morir. y valemadrísticamente me dije: chinguesú! vayamos a morir pues…

la calificación fue la siguiente:

escala del 1 al 10
ponderación final
sabor
8.5
0.37 x 8.5 = 3.33
ingrediente principal
Ø carne O pollo O pescado O camarón
presentación
6.5
0.21 x 6.5 = 1.36
consistencia
8.5
0.20 x 8.5 = 1.70
experiencia
9.5
0.22 x 9.5 = 2.09
calificación final = 8.48

sobre la mesa de aluminio roja una charola que contenía: bote de ketchup  heinz refiliado con otra ketchup que dudo sea heinz, salero, bolisita de servilletas, chiles jalapeños, bote de salsa barbiquiu de dudosa procedencia y bote de salsa botanera.
el mesero llegó con la hamburguesa sobre un plato rectangular de hielo seco color blanco, el plato sin más pretensiones que servir para lo que sirve un plato que es servir los alimentos y comer en él, qué más da. lo que importaba era el contenido. muera la forma, viva el fondo.
frente a mi, una hamburguesa de dimensiones exorbitantes. una carne asada al carbón, gruesa, gruesa, gruesa, (tres veces gruesa) irregularmente circular con harta grasita, que con decirles que la barra de queso crema se veía vulnerable ante el tamaño de la misma.
el pan también al carbón mas grande de lo que usualmente acostumbro consumir. una capa de aguacate en la tapa inferior y en la superior mayonesa, mostaza y una rodaja de cebolla morada. tres hojas de lechuga y un combo de: queso, una rebanada de jamón y otra de pepperoni. tómala. un monstruo, qué digo, varios en uno solo. la muerte es poca cosa cuando de comerse la texana se trata.
al saber que era una hamburguesa económica y de puestesito callejero, me llevé una muy pero muy grata sorpresa al verme satisfecho tanto por la consistencia como por el sabor.
si bien la texana es para valientes y hay un momento en que lo sensato sería que cobraran una cuota aparte por las servilletas utilizadas, la carne tiene un sabor de barrio, ese que no se consigue ni en el mejor restaurante de la ciudad, un sabor sincero y creativo, y es que díganme a quién carajos se le ocurre inventar una hamburguesa con un queso filadelfia en medio? pues bueno la respuesta es justo a quien se le ocurre pedirla.
el queso pensé sería un obstáculo y algo difícil de digerir y la verdad es que sí pero ni tanto. todo es cuestión de fe. al ver mi plato en vació al finalizar mi hamburguesa entendí el lema del lugar… me encontraba bendito y listo para alcanzar a los que un día se nos adelantaron.
tener cuidado con la limpieza del lugar y pues la estética pasa a segundo plano al encontrarse en tan pintoresco lugar. también por obvias razones pues cuidado con la bomba calórica que se consume.
comentarios puntuales:
  • el precio de la hamburguesa es de $42.00 pesos.
  • no hay formas, lo importante es el fondo.
  • la dinámica es la siguiente, llegas observas la manta que funge como menú en la pared, ordenas, comes y sales bendecido.
  • nos dijeron que se les acabaron las papas. lamentable, la orden cuesta $15.00 pesos.
  • el pan nada que ver con el partido mocho, aguantador, ferreo y cumplidor.
  • la incertidumbre de ingredientes provoca ese miedo exótico digno de felicitaciones.
  • la barra de queso crema filadelfia se le batalla pero entre tanta carne y el combo de queso-jamón-pepperoni, pasa y pasa bien.
  • el refresco es de botella y su costo es de $8.00 pesos. 


mi recomendación es:
apoteósico manjar callejero que raya en lo celestial. vale la pena, por la experiencia, por lo económico y por el atrevimiento.




sábado, 17 de diciembre de 2011

route 66 – old chicago


tiempos complicados, llenos de vacíos, exhaustos de verdades y satisfechos de mentiras. con un débil sol de invierno manteniéndose entibiado, soportable, diría onetti. días difusos, intermitencias constantes, señales apocalípticas nos acechan, lumpemproletarios cibernéticos alebrestados por copetones que dicen leer historias de ciencia ficción. escaleras infinitas, carreteras de cuota, postmodernidad a la antigua: route 66.

del cómo:
maldigo mi inconsistencia, mi desidia y mi desorganización, bendigo la perseverancia de cuahtemoc en el 88, 94 y 2000, la de amlo en el 2006 y 2012 (y 2018 y 2024), los subcampeonatos de saavedra, los posts de los lunes de alejandro peña, carlos fuentes y su ambición por el nobel, el mosh y su paso por la UNAM, todos los que persiguen sus metas, las perseveran y las alcanzan. lamentablemente yo soy de los otros, de los de modas, de los que creen en el amor eterno hasta que se termina.

no dejé de comer hamburguesas pero sí dejé de reseñar, fue un semestre complicado, lleno de actividades y gastando gran parte de mi tiempo en tratar de entender el control de convencionalidad y los problemas que conlleva su implementación. una sincera disculpa, prometería organizarme mejor y hasta cierto punto jurar que no pasará una sola semana que no reseñe hamburguesa pero la verdad es que soy bastante malo para prometer, de ahí que nunca vaya a ser político, tampoco banquero, ni mucho menos vendedor de fataché.

hay una historia que involucra mis jeans favoritos, un escalón en casa de paulina laguera, sobrepeso, a pamela teutli, un sastre buenísimo y un bullying digno de denuncia que al final del día se conjugan para agradecer a la vida por que todos esos elementos reunidos me hicieron probar las hamburguesas del recién abierto restaurante, rout sixtisix, ruta sesenta y seis para peña nieto y el ticher lopéz dóriga.

mis amigos (que lamentablemente no por algo son mis amigos) al igual que yo)) son muy de modas y desde hace tiempo insistieron en ir a visitar un nuevo lugar (abierto en octubre de 2011) que parece altamente atractivo y que según “el feisbuk” siempre estaba a reventar. fuimos a tomarnos varias cervezas y el lugar me pareció de lo más ordinario del mundo. hasta ahí quedó, yo aposté a que el route 66 duraba abierto a lo mucho hasta finales de año, sin embargo parece que me equivoqué. bien por ellos, mal por mi que decidí volver.

 

el nombre completo con que se anuncia el lugar es: HISTORIC ROUTE 66 GRILL & OVEN DINER, para fines prácticos nos referiremos al lugar como route 66, lo mismo ocurre cuando me refiero a la ministra sánchez cordero cuando bien debiera ser ministra olga maría del carmen sánchez cordero de garcía villegas. beh.

según ellos se distinguen (abro comillas) “por un ambiente amigable y casual para la familia y amigos, con la mejor mezcla de rock clásico, country, blues” (cierro comillas), algo me queda claro de música no saben, de ruido y de escándalo… se llevan la de oro.

el concepto hasta cierto punto está bien planteado, no sé si ejecutado pero la eclecticidad que se respira me hizo sentir hasta cierto punto incómodo. y esto por encontrarme en un lugar que refleja uno de los emblemas de la cultura pop americana del siglo pasado campechaniado y vulnerado con música moderna, cosas mexicanas, bailables antisexys de meseros por doquier y una porra cronométricamente recitada cada hora, que me asustó en un par de ocasiones, algo así como “es laoraaa es laoraa es laora de tomar”… patético o al menos para mi, que soy un saco andante de inseguridades y complejos.

ocho años tocando la batería y asistiendo cada quince días al estadio a gritar goles, irremediablemente mis sentidos pagaría las consecuencias, a mi parecer la música estaba muy pero muy alta, agregando el ruido del lugar y la acústica del mismo, resulta difícil encontrar fielmente la misión y descripción del route 66, al degustar alimentos.

no dudo que sea un agradable lugar para ir a divertirse, de hecho sospecho que los meseros son quienes más se divierten, según yo mi trabajo es uno de los más divertidos del mundo, en comparación de ellos me sentí un pobre diablo. en fin…

después de armarme de valor, decidí solicitar el menú y mediante un apartado titulado chovinistamente mamón “burger road trip”, se describían los cinco tipos de hamburguesas disponibles de la siguiente manera: “te invitamos descubrir nuestras increíbles burgers; de 225 grs, asadas en leña de mezquite e inspiradas en la ruta 66” , “todas incluyen papas a la francesa”.

me decidí por la titulada “old chicago", me guié por la nostalgia de los toros, de mi recién afición por los cachorros, por lo que fue alguna vez el presidente obama pero sobretodo por su descripción, en lo personal, nunca antes descubierta: tomate, lechuga, cebolla, pimiento y champiñones, salza de pizza, salami y queso blanco.

madre mía! una hamburguesa que quiere ser pizza, una pizza que quiso ser hamburguesa! sencillamente una hamburguesa con alma de pizza… la solicité y…

la calificación fue la siguiente:


escala del 1 al 10
ponderación final
sabor
8.5
0.37 x 8.5 = 3.14
ingrediente principal
Ø carne O pollo O pescado O camarón
presentación
8.5
0.21 x 8.5 = 1.78
consistencia
6.5
0.20 x 6.5 = 1.30
experiencia
7.5
0.22 x 7.5 = 1.65
calificación final = 7.88


una vasijita con mantelito a cuadros blanquirrojos presentaban no una hamburguesa, no una pizza, no la old chicago, aquello era un monstruo, una cosa esteticamente precisa, gordita, completa, papas flanqueando su lado derecho. 
empecé a analizar mis comida y la descubrí con una carne muy pero muy gruesa, los ingredientes que me prometía el menú, ahí estaban y sin ningún inconveniente. rica, bastante rica me atrevería a decir, empero al empezar a comerla el pan no resistió la batalla. demasiada importancia paral a carne, la salsa italiana y los ingredientes afines van pasando desapercibidos conforme se degusta el alimento.
bien por el sabor y también por la presentación, lamentablemente el lugar y la consistencia le restaron puntos al alimento. habrá que mejorar algunos detalles si el route 66 quiere consolidarse en monterrey.
comentarios puntuales:
  • el precio de la hamburguesa es de $95.00 pesos.
  • la carne es excesivamente gorda, de un grosor de miedo, el pan claudica ante su presencia. rica, jugoza pero creo toma demasiada importancia sobte todos los demás ingredientes.
  • el pan, de lo mejor, riquísimo, sazonadito, con varios condimentos, mantequillita. uff.
  • de lo italiano o de los ingredientes empatados con la pizza, pues solamente encontré dos peperonis, bien por los trozitos de champiñones y pimientos y la salsa pues normal.
  • las papas a la francesa, normal, eran once gajos sazonados en total.
  • el refresco refil cuesta $29.00 pesos y en lata $29.00. buena onda que te permiten elegir y te transparentan los precios. 

mi recomendación es:
el 66 es el número del diablo, que más sabe por viejo que por diablo. se le otorga el beneficio de la duda al route 66, esperemos su maduración y aprenda de sus errores. 







martes, 12 de julio de 2011

sanborns – hamburguesa sanborns


walter sanborn desembarcó en el puerto de veracruz en 1897, habiéndose graduado como químico farmacéutico en la ciudad de los ángeles, california. para 1903 ya había fundado junto con su hermano mayor frank una pequeña droguería en la ciudad de méxico. pronto agregaron al negocio el servicio de fuente de sodas. ciento ocho años después ninel conde, mediante su twitter, evoca la memoria de los hermanos samborns (sic) y me inspira indirectamente para asistir a ponderar la hamburguesa de: sanborns (plaza fiesta san agustín).

del cómo:

¿prácticas monopólicas? sí, ¿favores electorales? ajá, ¿filantropismo hueco? también, ¿la última pregunta tiene un carácter contradictoriamente retórico? así es.

¿sabias que uno de los hombres más ricos del planeta es de la misma nacionalidad que cincuenta y cuatro millones de personas en pobreza extrema? sí, ¿y que su fortuna es insultante? una mentada de madre.

¿te parece patética la práctica de usar un uniforme de inspiración oaxaqueña? totalmente, ¿compartes la opinión de daniel krauze quien afirma que: el bar de sanborns es el purgatorio? no me hace falta morir para comprobarlo.

de acuerdo, todo eso lo sé y lo tengo constantemente presente pero con un carajo ¡permítanme vivir completamente la incongruencia de mis tiempos! probablemente sean los únicos que viva y en caso de estar equivocado no me importa pasar más tiempo en un lugar como sanborns.

disfruto demasiado el sabor de sus enchiladas suizas aderezadas con pico de gallo tricolor, la canastita de totopos flanqueando un consomé de pollo humeante, sus limonadas con cerezas, su mal servicio y pésima atención, su vajilla azul y blanca con diseño inglés de origen chino, los claveles rojos y blancos dentro de un florerito de vidrio soplado, algunas trasnochadas, muchas pláticas y una que otra desvelada que desembocaron en varias historias, demasiadas ideas y dos o tres anécdotas que por azares de la vida, contradictoriamente siempre recordaré

sheridan dice que lo que a él le sale muy bien es ser incongruente, bastante mejor que ser congruente, que quizás lo único congruente en él sea su incongruencia. me identifico plenamente con el cronista y es que suelo asistir muy seguido a sanborns por simple hecho de que me gusta, más allá de todas las preguntas insidiosas y la lista adjetivizada melosamente y escrita con cautelosa sinceridad.

hace poco me enteré por medio de las noticias que abrieron una nueva sucursal en san pedro garza garcía (en el exclusivo sector de valle oriente (así decía la nota)) y que dicho motivo sirvió para modernizar el concepto de sus restaurantes, siendo esta la primera de seis inauguraciones en el país.

la apertura de la nueva sucursal fue el motivo perfecto para ponderar la hamburguesa del negocio en cuestión.


los sanborns tienen algo que en no sé qué es, pero que estoy seguro no es su decoración y mucho menos el nuevo estilo moderno que me encontré en el nuevo establecimiento.

si bien la uniformidad de cada establecimiento varia dependiendo de la zona y la antigüedad del negocio (no me pueden negar que desayunar en el sanborns de los azulejos en el df es lo mismo que hacerlo en el del centro de monterrey sobre avenida morelos), hay rasgos que permanecen invariablemente en cualquier sucursal del negocio de los tres búhos.

a mi parecer el nuevo concepto que se están manejando raya en lo pálido. tanto los colores, la iluminación y las fotos que adornan la pared en color sepia del monterrey antiguo me generaron una sensación de modernidad caduca que evoca al neoporfirismo. una paz porfiriana en tiempos de guerras cibernéticas, todo eso bajo una perspectiva vintage.

será la ubicación es privilegiada, el anacronismo de los uniformes, los precios accesibles o el ambiente parecido al purgatorio, no tengo la menor idea pero estoy seguro que debe existir algún motivo que haga del sanborns un lugar ampliamente concurrido.

al momento de que una amable y atenta mujer disfrazada de tehuana llegó con el menú, pude observar que sus opciones de hamburguesas abarcaban tres tipos. me decidí por la “hamburguesa sanborns” la cual es descrita como: ricamente preparadas y asada a la parrilla. Acompañada con cebolla y papas a la francesa. decidí añadir la opción de “con queso amarillo al gratín” por $2.50 pesos más y después de comerla…

la calificación fue la siguiente:

escala del 1 al 10ponderación final
sabor60.37 x 6 = 2.22
ingrediente principalØ carne O pollo O pescado O camarón
presentación70.21 x 7 = 1.47
consistencia70.20 x 7 = 1.40
experiencia6.50.22 x 6.5 = 1.43
calificacion final = 6.52

abajo: un rectángulo de tela color blanco, arriba: el tradicional plato de cerámica con 16 papas a la francesa, un aro de cebolla, una rebanada de tomate, una hoja de lechuga, un queso amarillo, una carne y dos panes. se acabó, no hay más que agregar. a mi alrededor no hay nada más, ni sabores dignos, ni consistencias resistentes, ni experiencias memorables. fue sencillamente todo, lo que tenía enfrente de mi.

arme mi hamburguesa y conforme la comía pude distinguir un fuerte sabor a carne, así como también tener dificultades con la consistencia de la misma.

el queso como se puede observar en las fotos no estaba gratinado, estaba medio sancochado aderezado con algo de pimienta en polvo. el pan tostadito de las orillas.

quiero rescatar algo bueno sin embargo me la pusieron bastante difícil los que tanto quiero en uno de los restaurantes que más suelo frecuentar, bueno puedo decir que la vajilla está hartamente folclórica y de buen gusto, si las pusieran a la venta, yo la compraría sin duda alguna.

comentarios puntuales:

  • el precio de la hamburguesa de camarón es de $94.00 pesos.
  • el sabor de la carne es fuerte y un poco amargo, la verdad no es del toda sabrosa, cuesta trabajo armonizar sabores.
  • el queso me pareció bastante mal aderezado y con una consistencia plasticosa.
  • el pan tiene un agradable sabor a mantequilla.
  • la vajilla en colores azul y blanco quiere aportar algo de estética pero la mala distribución tanto de los ingredientes de la hamburguesa como de las papas, no ayudan mucho.
  • la cantidad de papas me pareció lastimera.
  • el refresco refil tiene un costo de $25.50 pesos.

mi recomendación es:

#dicen que porfirio díaz y su esposa eran asiduos de los sundaes y bananas splits de sanborns en aquellos años de paz y progreso, seguro no lo eran de las hamburguesas.